Reformas en Zaragoza ; Suelos laminados: claves para elegirlos.

Ante la reforma de una vivienda, cada vez más, se opta por los suelos laminados o las tarimas flotantes, en detrimento de las cerámicas, por la facilidad y limpieza de los montajes y por los acogedores acabados que nos ofrecen. 

Pero, ¿  en qué nos fijaremos para elegir el más adecuado ?.

Desde los años 80, que aparecieron en el mercado siguiendo la estela de PERGO, el consumo de estos productos no ha dejado de crecer, hasta el punto de que en la última década han duplicado las ventas.

Los suelos laminados, son muy populares pero al mismo tiempo muy desconocidos; difícilmente encontramos personas conocedoras de las distintas propiedades que influyen en la calidad de un suelo laminado. Muchos clientes, ni siquiera distinguen entre un suelo laminado y una tarima flotante con capa de madera noble.

 

Detalle de tarima flotante. Observar capa superior de madera noble.

Detalle de capas de TARIMA FLOTANTE.

A diferencia del SUELO LAMINADO, la capa superior es de MADERA NOBLE.

La integración de todas las capas infiere al producto el conjunto de sus propiedades y por tanto son de gran importancia y definen su calidad.

 

 

"AC3", "AC4", "AC5", nos indican la resistencia a la abrasión de un determinado modelo de suelo laminado; sin embargo esa es sólo una de las muchas características que definen la calidad de un suelo laminado.

 

LAM-CAPAS

Detalle de capas de un SUELO LAMINADO.

Vemos varias capas generalmente de DM, de más o menos densidad. Una de ellas integra  el sistema de unión mediante  CLICK;  de gran importancia en el montaje y la estanqueidad.

La penúltima capa es decorativa y lleva estampado (directamente en la tabla o como capa adicional) el color y la beta que veremos.

La capa transparente superior es la que define la resistencia. 

El resto de las capas, aportan otras propiedades como la absorción de ruidos u otras características, que en su conjunto definen la calidad del suelo.

 

La resistencia a la abrasión, desde luego es muy importante, pero no más que otras características, como pueden ser : la densidad y composición de las tablas, el grosor, el proceso de fabricación,  la resistencia al impacto, la impermeabilidad ante la humedad y las manchas,  la absorción de sonidos, las características anti electricidad estática, el sistema de unión,  el calibrado,  etc .

Actualmente hay muchas empresas, sobre todo las grandes superficies dedicadas al bricolaje, que utilizan como argumento de venta para los suelos laminados el indicador de resistencia a la abrasión, sin tener en  cuenta las demás características.

Lo peor es que muchas empresas "profesionales de reformas" están utilizando estos suelos para competir y conseguir mayor cuota de mercado.

Un suelo de calidad media, se mueve en una horquilla de precios entre 15  y 25 €/m2, pudiendo superar en los modelos de alta calidad los 50 €. Entonces ¿porqué no sospechamos de la calidad cuando nos venden suelos laminados por debajo de los 5  €?

Si compramos uno de estos suelos, tenemos todas las papeletas para acabar arrepintiéndonos de nuestra decisión y con toda seguridad tendremos que sustituirlo en un plazo mucho más breve de lo previsible.

Lo primero que tenemos que pensar a la hora de elegir un suelo, es el uso al que va destinado, y las características que mejor se adaptan a nuestras necesidades.

El conjunto de características  de un suelo laminado, viene definido por la CLASE, que es el indicador que mejor representa la calidad de un suelo;  de hecho algunos fabricantes utilizan preferentemente este indicador  para definir sus productos.

 

CLASE-CLASIFICACION

Clasificación de SUELOS LAMINADOS, según el USO que vayamos a darles.  " C L A S E "

Vemos como hay varias clases según sean para uso industrial o doméstico y el grado de utilización moderado, general o intenso.

Estas clases, (21,22,23,31,32,33), definen el producto en función del conjunto de sus propiedades.

 

Tan importante como la calidad del material,  es la calidad del montaje. Es importantísimo el sistema de unión de las tablas y tanto o más, la experiencia del instalador. Un suelo de mala calidad dará malos resultados aunque se monte correctamente, así mismo, podemos anular las buenas propiedades de un material de calidad, si los montamos deficientemente.

A la hora de acometer un montaje, hay que tener en cuenta factores como la dirección de las tablas en función de la luz, las juntas de dilatación, la presión que ejerzamos en la unión, la colocación de rodapié, la elección de la base adecuada, etc.

Muy importante, previo al montaje, la preparación del suelo sobre el que vamos a tender las tablas;  hay que asegurar la homogeneidad y la planeidad de la superficie.

Todo ésto nos induce a pensar que la elección y colocación de un suelo laminado es mucho más difícil de lo que nos cuentan en algunos establecimientos sin escrúpulos, en los que nos ofrecen materiales de baja calidad y nos animan a instalarlos nosotros mismos.

La mejor opción para los profanos, es recurrir a profesionales que le asesorarán correctamente de lo más adecuado para sus necesidades y le harán una correcta instalación. En todo caso, utilizar como indicador la CLASE,  y el USO al que vaya destinado.  

Muy importante, elegir entre marcas de garantía, experimentadas y reconocidas  en el mercado de calidad. 

 

"De qué nos sirve conseguir un suelo barato, si una vez montado, no satisface nuestras expectativas"

                                                                            

 

 

Comentarios (2)

  1. Realmente es difícil distinguir la calidad de una tabla de SUELO LAMINADO, antes de su montaje, a no ser que seas experto o alguien te explique las diferencias.
    Si embargo, la mala calidad o el mal montaje, se ve claramente, aun no siendo un experto, una vez montado, ya que aparecen las juntas abiertas e irregulares y las tablas combadas.

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