Recien reformado

"Aunque  la mona se vista de seda, mona se queda"

Numerosos portales de viviendas, muestran, pegados en sus cristales o jambas, carteles anunciando pisos en alquiler o venta;  en muchos de ellos podemos ver "reformado".

¡Reformado!  o  ¿ Reformado ?

Ante esta indicación, deberíamos preguntarnos.

¿Se ha reformado?  o ¿ se ha hecho un lavado de cara?

En el caso de  alquileres, lo normal es que se adecente la vivienda, mediante pinturas, y ajustes de mantenimiento, para que resulte más atractivo al futuro inquilino y permita cobrar un alquiler más elevado, además de acortar los periodos de piso cerrado.

En este caso la inversión suele ser rentable, ya que con relativamente poco dinero, se logra una mejora importante de la imagen de la vivienda.

En muchas ocasiones resulta casi imprescindible el saneado, ya que muchos inquilinos dejan los pisos en estado lamentable, como si llevaran lustros abandonados.  Además en la mayoría de los arrendamientos, el mantenimiento de las instalaciones suele ser por cuenta del propietario.

La duda surge cuando la vivienda es para venta.

Hasta que punto resulta rentable invertir en una vivienda, esperando que la posible revalorización compense la inversión realizada, es un planteamiento sin respuesta clara.

En general, una reforma integral, incluyendo renovación de instalaciones, revestimientos, cerramientos, etc., suele suponer un costo que difícilmente se verá compensado por el incremento en el precio de venta. Además surge la duda, de si los materiales empleados y las posibles modificaciones de distribución serán del gusto del comprador o tendrá que volver a gastar para adaptar la vivienda a sus deseos y necesidades.

Si puede haber un beneficio, en el sentido de que el comprador esté más dispuesto a comprar una vivienda en buen estado que otra en estado deteriorado; por tanto la reforma, si puede influir positivamente en el acortamiento de los plazos de venta.

Algunos propietarios, tratando de acortar el plazo de venta, sin hacer una gran inversión, optan por sustituir la reforma integral, por un saneado de las partes visibles de la vivienda, normalmente con materiales de baja calidad y desde luego sin renovar las instalaciones ocultas, independientemente de su antigüedad o estado de conservación.

Este "lavado de cara", no deja de ser un engaño para el comprador, ya que lo previsible es que en breve empiecen los problemas de mantenimiento y tenga que acabar realizando una reforma integral.

Creo que lo más ético y razonable a la hora de vender una vivienda, es adecentarla con una buena limpieza y saneado básico, para que los posibles compradores observen el estado real de la misma, al tiempo que evitamos percepciones desagradables por la falta de limpieza o mantenimiento.

Este criterio, además de permitir un mayor ajuste en el precio, evita duplicidad de gastos, denota transparencia en la oferta y genera confianza en el comprador.

Será el nuevo inquilino, quien decida si quiere reformar, cómo adaptar la vivienda a sus gustos y necesidades, y  sobre todo, podrá elegir  el momento que más le convenga para realizar una reforma integral o hacerlo por partes, según su posibilidades.

Así pues, actuando de este modo, se beneficia el comprador, pero también el vendedor, ya que probablemente, realizará una venta más rápida y ha evitado realizar una inversión que difícilmente podrá  rentabilizar.

Dicho ésto, estés de acuerdo o en contra,  y opines lo que opines ....

¡ SUERTE , SI ERES EL VENDEDOR !          ¡SUERTE, SI ERES EL COMPRADOR!

 

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